In Memoriam: Fernando Caruncho, el filósofo que esculpió la luz y la geometría

El paisajismo internacional despide a los 68 años a uno de sus grandes referentes, un maestro que transformó el jardín en un espacio de conocimiento y silencio.
El mundo de la arquitectura del paisaje ha perdido a una de sus figuras más trascendentales. Fernando Caruncho (Madrid, 1957 – 2026), autor de algunos de los jardines más exquisitos y puristas del mundo, ha fallecido dejando tras de sí un legado de más de medio siglo de excelencia.
Frente a la fugacidad de las tendencias y el ruido del diseño puramente ornamental, Caruncho se erigió como el gran «filósofo del paisaje». Su enfoque no buscaba imponer una estética sobre el terreno, sino, en sus propias palabras, “escuchar el lugar antes de intervenirlo”.
La geometría como lenguaje, la luz como materia
El impacto de Fernando Caruncho en la profesión es incalculable. Para los profesionales del paisajismo, su obra ha sido un manual vivo de cómo orquestar los elementos naturales.
Su lenguaje visual se convirtió en una firma inconfundible, basada en pilares estrictos:
- Monocromatismo verde: Elevó la sobriedad a la máxima potencia, demostrando que el uso magistral de las texturas verdes y las especies autóctonas supera cualquier necesidad de floración excesiva.
- El dominio de la luz: Para Caruncho, la luz no iluminaba el jardín; lo construía. Diseñaba pensando en cómo los volúmenes puros atraparían el sol en cada estación.
- Geometría y orden: Su profunda formación filosófica —con raíces en Epicuro y los presocráticos— se traducía en el uso de una geometría que pacificaba el espacio, creando lugares para la contemplación y el silencio.

Un legado anclado a la tierra
Desde los campos dorados de Mas de les Voltes en el Ampurdán, hasta la embajada española en Japón o los ondulantes viñedos de L’Amastuola en la Puglia italiana, Caruncho firmó más de 200 proyectos internacionales. Cada uno de ellos, único; cada uno de ellos, dictado exclusivamente por lo que la tierra pedía.
Su estudio en Madrid, un santuario de volúmenes arquitectónicos conectados permanentemente con el entorno vegetal, ha sido el centro neurálgico desde donde ha transmitido su conocimiento. Una filosofía que ahora perdura bajo la dirección de sus hijos, los arquitectos Fernando y Pedro Caruncho, herederos de esa “larga cadena áurea del conocimiento” de la que el propio Fernando hablaba con devoción.
Hoy, desde Jardines con Estilo, nos despedimos del maestro. Fernando Caruncho nos recordó que «nada es tan peligroso como ser demasiado moderno, pues corre uno el riesgo de quedarse súbitamente anticuado». Su obra, esculpida en la memoria del paisaje, jamás lo estará.
Descanse en paz.

No te Pierdas la Próxima Publicación
Suscríbete a nuestra revista de paisajismo y recibe información técnica, tendencias de diseño exterior y botánica directamente en tu correo electrónico.
